Fobia al ocio

Fobia al ocio

 

¿Fobia al ocio? Quizás os preguntéis esto con cara de sorpresa: “¿Pero  está mujer qué dice? ¡Estos psicólogos están cada vez peor! Si yo me paso todo el año esperando las vacaciones del verano y pongo todas mis expectativas en “todo lo que haré” y “lo que disfrutaré”.

Hasta que llega agosto, mes de vacaciones por definición. Las ciudades se quedan medio vacías, mientras las zonas turísticas y pueblos se llenan a rebosar.

Es tiempo de descanso y de pasarlo bien. Poder hacer lo que nos gusta con placer, parar y no hacer nada o salir y divertirnos. Más o menos describo lo que en general se podría pensar  de un periodo en el que no tenemos que trabajar. Pero claro, esto sería el ideal si no estuviéramos inmersos en esta época. Llegados a este punto,  la cosa se complica. No es tan sencillo como podemos pensar en un principio.

El filósofo Byung-Chul Han nos dice  que la sociedad del siglo XXI ya no es disciplinaria, sino de rendimiento. Él la nombra como la “sociedad del cansancio” en la que vivimos apurados y estresados, porque sentimos que no vamos a   lograr llevar a cabo todo lo que nos proponemos. Nos sentimos saturados por querer cumplir con las autoexigencias y la productividad que nos imponemos a nosotros mismos.

Todos nacemos desnudos y nos constituimos a través de nuestras figuras primarias, que a la vez, están inmersas en la sociedad que les toca vivir. Y en la actual, postmoderna y neoliberal, creyéndonos muy avanzados, nos hemos robado el tiempo de vivir con calma, aburrirnos, de la contemplación y del parar.

Rafael Santandreu, padre del concepto de “ociofobia”, dice que tenemos pánico a la posibilidad del tiempo libre. A quedarnos sin un “raíl establecido” por dónde caminar. La angustia se nos dispara. Y nuestra tendencia es a llenar los huecos vacíos, sea con actividades o encuentros sociales, huyendo de nuestros pensamientos y sentimientos.

Por si fuera poca presión, todo pasado por el filtro de la cámara de nuestro teléfono, porque vivir el momento ya no es lo importante. Si no ser observadores externos, donde inmortalizamos nuestra experiencia, sin poder vivenciarla y disfrutarla como protagonistas. Lo importante es (de)mostrar a través de las redes sociales, lo guay que es nuestra vida, lo felices que somos y lo bien que nos va … ¿Así quién va a descansar, relajarse o disfrutar? Nadie.

Otros, simplemente, no pueden parar, porque se quedan sin deseo vital. No pueden estar solos, ni aburrirse. Tienen miedo de que entonces les invadan los fantasmas del pasado (que todos cobijamos) o caerse a un agujero negro sin fondo. Su vida es hacer, no ser. Sobreviviendo a través de una identidad que es fachada, rendimiento, narcisismo y productividad.

¿Podremos constuir un equilibrio interno entre ser y hacer? ¿Lograremos encontrarnos y escucharnos de verdad, integrando nuestra parte más pragmática, y también, la espiritual? Porque si no podemos estar con nosotros mismos, la huida se paga a precio de salud mental y de calidad de vida.

 

Fobia al ocio: https://www.youtube.com/watch?v=S_gNoUxcSVc

Sociedad del cansancio: https://es.wikipedia.org/wiki/Byung-Chul_Han

Créditos de la imagen: https://www.freepik.es/vector-gratis/ilustracion-concepto-trastorno-panico_35874210.htm#query=ansiedad&position=12&from_view=keyword&track=sph%23position=12&query=ansiedad