Año Nuevo… ¿Vida Nueva?

Tic-tac-tic-tac, ¿lo escuchas? Ya se oyen los últimos compases de este año… Y nuestra mente como el engranaje del reloj, nos empieza a marcar otro ritmo… Una vez dejado atrás los momentos más familiares y entrañables, idílicos y frustrantes de Nochebuena, el espíritu navideño nos da tregua y empezamos a concentrarnos en Nochevieja… fiesta, diversión y la antesala del Año Nuevo… con enormes posibilidades, esperando sea mucho mejor que éste y nos colme todos nuestro deseos.

¡¡¡Y ojala!!!…pero no sé si verdaderamente hacemos lo posible para que sea así. Aparte de hacer esa lista interminable de propósitos, que nos cae como una catarata implacable. Y digo interminable por cantidad y por calidad. Demasiadas buenas voluntades y poco contacto con la realidad de lo que somos, podemos o deseamos realmente…
Aunque si es un momento idóneo para pensar que Año Nuevo no significa vida nueva, ni Elisa nueva, ni Pedro nuevo… cómo algo mágico que ocurre cuando suenan las últimas campanadas y entramos en una vida ideal, tipo Cenicienta, pero al revés… Pero no nos desilusionemos si tenemos esto claro, es un gran paso… El primero para realmente poder reflexionar sobre nosotros, echar la vista para atrás en este año y pensarnos con nuestros aciertos y también con nuestros errores, con lo que cambaríamos y con lo que tenemos que continuar y si cabe, profundizar… Pero entonces si no sirve escribir nuestra lista de propósitos ¿nos resignamos? O construimos nuestro proyecto vital, con ingredientes saludables, sabrosos y sobre todo, a nuestro gusto.

Tomándonos nuestro tiempo para ir eligiendo…

  • Qué no sean un plagio de lo que pensamos esperan los demás de nosotros…
  • Qué realmente nos entusiasmen, nos apasionen al pensar en ellos… o bien por el placer inmediato o por la meta a largo plazo…
  • Qué tengamos claro que toda cocción es lenta, con tiempo, esfuerzo e ilusión… no hay nada rápido ni mágico. Si a la primera de cambio me canso y ya me acechan las dudas “esto no es lo que yo pensaba, buff, yo paso”…Desde luego, ni esto ni nada, porque todo necesita pongas de ti, te entregues…
  • Qué no vale retirarse cuando tropezamos con el primer fracaso. Porque sí, volvemos a la comodidad de nuestra vida anterior, aunque más frustrados, más desilusionados y sobre todo con la autoestima más dañada…en ese continúo balanceo entre lo efímero de lo deseado y el aterrizaje en la cruda realidad…

Y vendrán más años, más trenes… pero tú serás el mismo… ¡No lo dejes pasar!