El suicidio, un grito desgarrador silenciado y no mirado.

El suicidio es un problema trágico, que nos afecta a todos, desde las personas de a  pie hasta los distintos niveles sociales, políticos y también legislativos.

La Organización Mundial de la Salud estima que aproximadamente 80.000 personas pusieron fin a su vida, sin contar con los que lo intentaron, pero no lo consiguieron.

Es un tema tabú que no se habla, y que tampoco se atiende suficientemente. Más bien se mira para otro lado, acogidos al silencio, justificado por el “efecto llamada”. Sin embargo,  si rascamos y profundizamos, buscando el motivo latente, nos encontramos con el tema de la muerte, del quitarse la vida ante el sufrimiento no metabolizable,  como un escollo insalvable en una sociedad de búsqueda de placer inmediato, culto a la  eterna juventud y positivismo infantilizado.

En España el suicidio sigue siendo la principal causa  de muerte no natural. Y a pesar de ser así -un dato tan trágico- en nuestro país no existe un Plan de Prevención, como tal, a nivel nacional. Aunque las cifras del Instituto Nacional de Estadística correspondientes a su último informe en 2016, indican que la dinámica creciente se ha estabilizado, el suicidio continua manteniendo su lugar “prínceps” como causante de muerte externa, con 3569 defunciones en ese año.  Siendo la primera causa entre los hombres (seguida de las caídas accidentales y los accidentes de tráfico) y la tercera entre las mujeres (por detrás de las caídas accidentales y del ahogamiento, sumersión y sofocación).

El Observatorio de Suicidio en España (perteneciente a la Fundación Salud Mental España para la prevención de los trastornos mentales y el suicidio, institución sin ánimo de lucro, privada e independiente), especifica todavía más. En su último informe publicado   en 1916, plantea que esas 3569 muertes, suponen 10 personas al día; una cada dos horas y media. El 75 % han sido varones (2662) y 25% mujeres (907). Mueren  el doble de personas por suicidio,  que por accidente de tráfico y 80 veces más que por violencia de género, lo que supone  la media en España de 7,46 suicidios por 100000 habitantes.  También lo señala como la primera causa de muerte en la juventud española, de 15 a 34 años.

Sin embargo, ante lo estremecedor de estos datos, encontramos una abrumadora escasez de medios para la prevención e intervención en un problema tan complejo como es el suicidio. Incluso, yendo al origen,  vemos que la  disponibilidad de datos tipificados es exigua, la OMS indicó en enero de 2018, que solo 60 estados miembros disponen de un registro de calidad, creyendo que dado el estigma social y legal, incluso la ilegalidad en algunos países, se podría pensar que hay una infravaloración del verdadero alcance (Hawton y Van Heeringen,2009).

Sería importante hacer un ejercicio reflexivo y ético, en el que pudiéramos desde una perspectiva multidisciplinar, pasar de un pensamiento único a una mirada multifocal, en que valoráramos todas las aristas integrantes del suicidio,  factores de riesgo tales como  biológicos, sociales, familiares, clínicos, psicoemocionales, etc. Y así poder poner en práctica planes realistas y globales, en los que podamos trabajar en ese continuum que va  desde el prevenir al  abordaje más directo.

Existe un agujero en todos los sistemas implicados sanitarios, educativos, sociales, legales,   por los que se cuelan las personas que se quitan la vida, cayéndose definitivamente en el abismo de la muerte, o en otros, en los que tienen que pagar las secuelas de sus intentos autolíticos, que no tuvieron el final esperado. Ellos son las principales víctimas de su desgarro, pero no las únicas, quedan las familias con su duelo por resolver y una sociedad,  paradójicamente “del bienestar”. cada vez más miope ante el sufrimiento humano y más entronizada, en su realidad del “todo vale”.

.

Bibliografia:

Villamarín, S, Castilla, A y Berdullas, S. El suicidio: un problema silenciado. INFOCOP. Número 81: 3-8.

European Union (2008). European Pact for Mental Health and Wellbeing. Eu High-Level Conference. Together For Mental Health And Wellbeing. Brussels, 12-13 june Disponible en: http://ec.europa.eu/health/ph_determinants/life_style/mental/docs/pact_en.pdf

Fawcett, J., Scheftner, W.A., Fogg, L., Clark, D.C., Young, M.A., Hedeker, D., y Gibbons, R. (1990). Timerelated predictors of suicide in major affective disorder. American Journal of Psychiatry, 147: 1189–1194.

FSME (2017). Suicidios España 2016. Observatorio del Suicidio en España. Disponible en: https://www.fsme.es/observatorio-del-suicidio-2016/

Giner, L. y Guija, J.A. (2014). Número de suicidios en España: Diferencias entre los datos del Instituto Nacional de Estadística y los aportados por los institutos de Medicina Legal. Revista de Psiquiatría y Salud Mental, 7(3): 139-146. Goldney,

Hawton, K., y van Heeringen, K. (2009). Suicide. The Lancet, 373 (9672):1372