Depresión, duelo o tristeza… ¿qué me pasa?

¿Qué es la depresión?  Término, que si me permitís la gracia, se utiliza de una forma demasiado alegre, para mi gusto. Llevándonos a una confusión  a la hora de comunicarnos en la vida cotidiana..  Quién no se ha sentido a veces triste, dolido ante los avatares del día a día, cansado y a veces, desfondado ante las pérdidas que todos vivimos. ¿Y por eso estamos deprimidos? La respuesta es clara y contundente, no.  Registrar sentimientos disfóricos, no es estar enfermo, por el contrario, se trata de una persona conectada emocionalmente. Es un signo de salud psíquica, a pesar, de que no esté muy de moda en nuestra sociedad. más volcada hacia lo rápido, placentero y positivo.

¿Y entonces volvemos a cuestionarnos  sobre la depresión?  (del latín depressio, que significa «opresión», «encogimiento» o «abatimiento») es el diagnóstico psíquico que describe un trastorno del estado de ánimo, transitorio o permanente, caracterizado por sentimientos de abatimiento, infelicidad y culpabilidad, además de provocar una incapacidad total o parcial para disfrutar de las cosas y de los acontecimientos de la vida cotidiana (anhedonia).

Los desórdenes depresivos pueden estar, en mayor o menor grado, acompañados de ansiedad. Esta variación del estado de ánimo, en algunos casos, puede constituir una de las fases de un  trastorno bipolar.

Representando el área más importante de los trastornos afectivos, asociándose las alteraciones del ánimo con síntomas físicos, restricciones sociales, sentimientos de soledad, desamparo y vacío.

Las manifestaciones clínicas más características son:

– Psicológicas; Perdida de confianza en uno mismo, en los demás y en el mundo, desvalorización, por momentos sensación de abandono y en ocasiones, ideas suicidas…

– Emocionales: Tristeza, apatía, aburrimiento, anhedonia, irritabilidad, desanimo…

– Vegetativos: Alteración del sueño, falta de energía, bajada de libido sexual, variación de los hábitos  alimentarios…

– Intelectuales: Baja motivación, falta de concentración, disminución capacidad cognitiva

– Sociales: Deseo estar solo, restricción en las relaciones sociales, dificultad para el disfrute  en el encuentro con los demás

Si te sientes identificado con estos síntomas, quizás sería momento para pensar en qué te ocurre realmente… Siendo muy importante, no culparte porque no estás lo bien que deberías, porque no puedes animarte como te sugieren los demás o porque piensas que no tienes motivos para sentirte así… Todo esto que te está ocurriendo, este aterrizaje forzoso  en el sufrimiento,  algo te está diciendo…¡¡¡Escúchale!!!